COMUNICACIÓN POPULAR POR LA LIBERACIÓN NACIONAL -FESTIVAL 12 DE SEPTIEMBRE - 19 horas -
DANIEL FILMUS EN "LA VILLALBA": "Cuenten conmigo para construir un espacio abierto y democrático para defender a Cristina"
LO QUE LES PREOCUPA DE LA CÁMPORA
La campaña contra La CámporaUn cuento de fantasmas
Por Fernando Melillo
No es lo que dicen para atacar a sus integrantes lo que les preocupa de La Cámpora. Les preocupa su carácter colectivo y su creciente masividad en una juventud que ha recuperado vocación de participar y de preocuparse por su país y por los demás.
1. Conocimiento que se da, generalmente detallado, de un hecho.
2. Narración, cuento.
Diccionario de la Real Academia Española.
Hace más de un año que políticos, intelectuales y periodistas opositores parecen tener algunas obsesiones, algunos blancos preferidos y recurrentes de su accionar crítico y descalificador cuando no francamente destructivo o destituyente. Tapas de diarios y revistas, editoriales completos, frases hechas y distribuidas al por mayor en el espacio audiovisual concentran sus cargas en cantidad y continuidad sobre el relato K y La Cámpora. Resulta significativo, habida cuenta de la enorme importancia de hechos ocurridos, decisiones adoptadas, temas en debate parlamentario que pueblan la agenda pública, tan reiterado ensañamiento sobre un “intangible” como es el relato, o un relativamente reciente agrupamiento militante político mayoritariamente juvenil. Los cuestionamientos y ataques personalizados a funcionarios (salvo el permanente a Cristina, por supuesto, como antes lo fue a Néstor Kirchner) van y vienen según la coyuntura, así como los temas en cuestión. Pero todo sirve, se acomoda, se relaciona y se articula para “pegarle” al relato y La Cámpora. ¿Por qué?
Lo cierto es que una simple y rápida búsqueda en Internet pone en evidencia que todos los políticos opositores desde Macri, Carrió y De Narváez hasta Cristian Castillo pasando por la Juventud Radical, todos los editorialistas y columnistas estables de Clarín, La Nación y Perfil, algunos intelectuales como Sarlo y Caparrós y un todoterreno como Lanata se dedican denodada y enfáticamente a erosionar el relato K. Pueden comenzar a partir de cualquier hecho o tema para terminar en tres líneas argumentales complementarias: el relato K es ficción, va en una dirección mientras la realidad va por otra; el relato es todo, lo que no existe es la gestión; o, finalmente, el relato es un modo arbitrario de ordenar, distorsionar y presentar los hechos de manera efectiva en cuanto a manipular el sentimiento o la opinión de la gente. Veamos dos ejemplos cercanos de la lógica antedicha.“El relator del relato” titulaba en tapa la revista Noticias buscando enlodar a Víctor Hugo Morales. “Analizan crear un ministerio del relato kirchnerista”, encabezaba una nota del periódico de la misma editorial Perfil sobre la eventual integración de las áreas de gobierno de cultura y comunicación. Queda claro que no hay confrontación sustancial de contenidos o hechos. Hay, en un caso, un comunicador prestigioso y popular “comprado” para engalanar el discurso oficial. Y en el otro, no hay relato sobre la gestión sino gestión privilegiada del propio relato.
En realidad, lo que los atemoriza del relato K es su consistencia, la correspondencia entre discurso y hechos, su capacidad de explicar lo que nos pasó y nos pasa como sociedad, dando cuenta al mismo tiempo de lo que se hace y por qué en tanto gestión de gobierno.
Intentan banalizarlo porque explicita un modelo económico, social, político y cultural en progresiva construcción en sintonía, y a veces en vanguardia, de lo que ocurre en el mundo y en nuestro continente.
Lo atacan porque abarca más que un programa económico exitoso “por el viento de cola”. Más que una mayoría política democrática creciente por ausencia de oposición. Más que la ampliación normativa de derechos sociales e individuales. Por eso intentan destruirlo o neutralizarlo. Porque siendo más, a su vez contiene esas realidades, las integra y articula permitiendo al pueblo y sus dirigentes pensar, opinar, confrontar sentirse identificado y participar desde lo científico, lo técnico y la sofisticación intelectual hasta el sentido común y las vivencias de la cotidianeidad.
Si así no fuera, ¿a quién preocuparía? Las ideas sueltas no seducen, la teoría sin práctica no organiza, los programas de gobierno sin gestión son palabras al viento, los procesos históricos sin causas ni antecedentes, sin actores sociales en pugna de intereses no pueden comprenderse y mucho menos participar de ellos.
Le tienen pánico porque cuando el modelo se profundiza, acentuando y ampliando sus alcances, corrigiendo sus errores, incorporando sus omisiones y pendientes, el relato crece, se hace más fuerte y más fértil. Y asegura su descendencia, imprescindible en la historia para tener trascendencia.
Será por eso que en las dos oportunidades en que la presidenta se refirió por cadena nacional a la reestatización del 51% de las acciones de YPF para la recuperación estratégica de la soberanía energética, en el salón de la Casa Rosada, frente a ella, en el centro y primera fila, estuvieron sentados los máximos dirigentes de La Cámpora. No es casual que estuvieran allí simbólicamente ubicados en ocasión en que el relato agrega una contundente página histórica más. Como no es casual que sean sistemáticamente satanizados por la misma entente corporativo-mediática que embate sin éxito contra el relato.
¿Qué no se ha dicho de ellos y por lo tanto de quienes conducen y representan? “Guardia Pretoriana de Cristina”, “chicos bien que sólo conocen las mieles del poder”, “que militan con grandes sueldos por y con la caja pública”, “que son demasiado jóvenes para…”, “que ya no son tan jóvenes para…”, “que mucha formación académica pero poca experiencia…”, “que poca formación para tanta responsabilidad de gestión”, “que son mascarones de proa obedientes y teledirigidos”, “monjes negros que conspiran en Olivos contra este y el de más allá”, y así sucesivamente hasta la impostura de esa diputada nacional que desde la banca justificaba su oposición a la recuperación de YPF con que “no quería darle otro juguete a La Cámpora”.
Pero no es lo que dicen para atacar a sus integrantes lo que les preocupa de La Cámpora. Les preocupa su carácter colectivo y su creciente masividad en una juventud que ha recuperado vocación de participar y de preocuparse por su país y por los demás.
Les preocupa que su conducción esté integrada por militantes barriales, sociales, universitarios y de Derechos Humanos que resistieron en los ’90.
Les preocupa su centralidad (que no sean simple ala de agitación y movilización) en la construcción de la fuerza política nacional del gobierno.
Les preocupa la integralidad de su práctica política: bases, militantes y cuadros territoriales, barriales, sociales, estudiantiles, técnicos y profesionales, en todo el país, en la sociedad civil y en los tres poderes del Estado a nivel municipal, provincial y nacional.
Les preocupa que vayan avanzando en unidad y organización con agrupamientos similares para ir superando la atomización sectaria y las prácticas caudillescas o punteriles de la política neoliberal de fin de siglo.
Les preocupa, sobre todo, que en decenas de miles de jóvenes se esté haciendo realidad el puente generacional que en el siglo XXI imaginaron y pusieron en marcha Néstor y Cristina.
Que lleven el nombre de quien fuera presidente de la República después de una vida de lealtad a Perón y con el respaldo de una juventud combativa, de sensibilidad y conciencia social que pronto demostró hasta dónde llegaba su compromiso con un país más justo.
Volviendo al principio de esta columna, pareciera cada vez más claro en boca de quién está el cuento, y dónde el relato de un pueblo haciendo su historia.
POR QUÉ SOY KIRCHNERISTA
Algunas razones por las que soy kirchnerista
Publicado el 15 de Noviembre de 2011El peronismo dejó de ser la mejor maquinaria político-electoral para durar en el gobierno. Porque volvió a ser la principal herramienta de transformación económica, social, política y cultural.
“Para él son los calabozospara él las duras prisiones
en su boca no hay razones
aunque la razón le sobre,
que son campanas de palo
las razones de los pobres”
Martín Fierro. José Hernández
En otros tiempos creíamos en la racionalidad. Teníamos fe en la razón. No sólo aquí sino en una parte importante del mundo. Portábamos una pasión inquebrantable basada en la confianza de que ciertas leyes históricas se cumplirían inexorablemente: los pobres, con nada que perder salvo las cadenas, en su liberación nos liberarían a todos. Aquí en la Argentina también ocurrió. Decenas de miles quemaron las naves. Y también se quemaron los “manuales” de la política a diestra y siniestra… Hasta un 25 de mayo de 2003.
POR QUE SOY KIRCHNERISTA (UN PERONISTA). Cuando el 20 de diciembre del 2001, De la Rúa abandonó en helicóptero la Casa Rosada, quedó en claro que sólo el peronismo aseguraba gobernabilidad en la recuperada democracia argentina. Se había constituido como movimiento político predominante a partir de las políticas públicas de dignificación de la clase trabajadora, en el marco de un proyecto de desarrollo con autonomía nacional. En una sociedad compleja como la argentina, con un empate histórico que los votos resolvían a favor del pueblo y las botas a favor de la oligarquía, el peronismo había logrado conciliar el ejercicio del poder en democracia con aquel sentido transformador fundacional. Hasta que Menem lo desnaturalizó conservando su capacidad de gobernar, no a favor, sino a costa de su orientación nacional y popular. Tuvo gobernabilidad justamente porque se rindió a las fuerzas socioeconómicas e ideológicas dominantes en nuestro país y el mundo. Más allá de conservar una presencia identitaria importante en gran parte del pueblo, en el sindicalismo, en gobiernos provinciales y municipales, en la cultura popular, ese peronismo que había perdido el rumbo también perdió las elecciones en 1999. Hasta que Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner gobernaron la Nación, implementando, adecuadas a los tiempos, las políticas fundacionales de este gran movimiento. Con ellos vivimos una nueva actualización política y doctrinaria para la toma (y el ejercicio) del poder. El peronismo dejó de ser la mejor maquinaria político-electoral para durar en el gobierno. Porque volvió a ser la principal herramienta (o su columna vertebral) de transformación económica, social, política y cultural en la Argentina.
POR QUÉ SOY KIRCHNERISTA (UN PROGRESISTA). El progresismo (y/o la izquierda nacional y popular) tuvo cierto protagonismo en los ’70 acompañando al peronismo y en los ’80 con el alfonsinismo. Pero irrumpió de verdad en la política argentina con el Pacto de Olivos, con el PJ menemizado, con la UCR de Angeloz. El Frente Grande, después Frepaso, su mayor expresión político-partidaria, conmovió el escenario en los ’90 y aún perdura, activo en muchos de sus principales cuadros. Sin embargo, y antes del desastre político de la Alianza, la subjetividad humana y los imponderables de la biología ya habían hecho lo suyo. Dos muertes prematuras, la de Germán Abdala en 1993 y la de Carlos Auyero en 1997 privaron a la fuerza en gestación de anclaje social, primero, de capacidad de construcción autónoma después. Chacho Álvarez se quedó muy solo en la primera línea de conducción… Al mismo tiempo, en el mundo, la izquierda y el progresismo sufrían el derrumbe del Bloque Soviético, el debilitamiento de los Estados de Bienestar de la socialdemocracia europea, la licuación de los ideales igualitarios en más difusos derechos civiles. En nuestro país, otra vez el desencuentro con el pueblo real, trabajador, oprimido, marginado. En medio de esa crisis de las ideas, del fracaso político, de la pérdida de referencias internacionales, cuando para el progresismo argentino todo era “modernidad líquida” llegan al gobierno Néstor y Cristina: Corte Suprema, Derechos Humanos con memoria, verdad y justicia, no al ALCA, desendeudamiento, basta al FMI, reestatización de las AFJP, Ley de Medios, Asignación Universal por Hijo, Matrimonio Igualitario, la Unasur.
Por primera vez, al poder no se sube como a los caballos, por izquierda para luego bajarse por derecha. Por primera vez, cuando atacan no se retrocede frente a los poderes fácticos. No se rehúyen las batallas, no se cede ante ninguna corporación.
Los intelectuales populares salen de las catacumbas. Tienen cátedras universitarias, pero también radio, televisión y prensa escrita. Los científicos retornan al país.
Ya van dos gobiernos constitucionales (y viene el tercero) que leyeron y utilizaron El Príncipe de Maquiavelo en la clave de conducción política de Juan Perón pero también en la visión de transformación histórica de Antonio Gramsci.
El kirchnerismo es la materialización creciente en la Argentina de los mejores sueños del progresismo continental: multipolaridad mundial con protagonismo en aumento de América Latina, fuerte presencia del Estado, distribución del ingreso, el poder y el conocimiento, universalización de derechos básicos, nuevas garantías de ciudadanía plena.Todo ello socialmente sustentado en una alianza de la clase trabajadora con sectores medios urbanos y rurales.
POR QUE SOY CRISTINISTA (UN KIRCHNERISTA). El 27 de octubre de 2010, junto al dolor y la consternación por la muerte de Néstor Kirchner, nos asaltó una duda, nos recorrió un temor: ¿ella podrá? Néstor la tuvo siempre a su lado. Ella ahora no lo tiene a él. Eran pareja y equipo. Ella se encargaba del gobierno, de las políticas públicas, pero no del día a día del territorio, de la contención dirigencial, de lo partidario. Eso lo hacía él.
Cristina ya había demostrado con creces su capacidad de gobernar. Pero ahora se trataba de algo aun más complejo. Néstor impulsó y dejó pendiente con su partida el “que florezcan mil flores” de la gran construcción política. CFK tuvo que asumir, en un momento especialmente difícil en tanto persona, la doble jefatura del Estado y el Movimiento político. No sólo en la contención de los aliados, sino en la construcción de fuerza propia. No sólo en lo territorial, sino en lo sectorial y generacional. No sólo en lo electoral, sino en lo estructural. Teniendo en cuenta el presente pero también la proyección histórica. Cristina es una “resiliente” política (ha emergido una y otra vez fortalecida de la adversidad). Copiloto de Néstor, orgullo para las mujeres, maestra de los jóvenes militantes, síntesis teórica y práctica del peronismo recuperado y el progresismo real, Cristina tuvo el 23 de octubre muchos votos por muchas razones. Pero en especial, porque dejaron de ser “campanas de palo las razones de los pobres”. Así nació la izquierda en el mundo y el peronismo en la Argentina. Porque cuando se piensa en el último, el olvidado, el excluido, el silenciado, se piensa y se actúa para todos. <
LA COHERENCIA DE NÉSTOR KIRCHNER
PROGRAMA DE RADIO EN HOMENAJE A NÉSTOR KIRCHNER
BAJANDO UN CUADRO, FORMASTE MILES
Nuestro recuerdo a un año de su fallecimiento y a horas de la sentencia en la "causa ESMA"...
GRACIAS NÉSTOR!!!
CIERRE DE CAMPAÑA EN "LA VILLALBA" con HORACIO GONZALEZ

Un cierre de campaña distinto. No quisimos hacer un acto en el cual repitamos las consignas de campañas, fuimos por más.
Cerramos el año electoral, la campaña electoral con Horacio González, con el intelectual, con uno de los fundadores de CARTA ABIERTA, con el Profesor Universitario, con el Director de
Lo hicimos en Colegiales, en
Los desafíos ideológicos del Kirchnerismo fue el eje de la disertación de un intelectual cuyas exposiciones tienen el formato de guerrilla de ideas. Su estilo fragmentario apenas permite registrar ráfagas. O mejor dicho focos, que bien alimentados, pueden convertirse en un incendio. O no. Depende de quien lo escuche.
Tal como lo señalara Horacio González, todos y todas nos sentimos identificados con el discurso de nuestra Presidenta cuando afirmó que “no somos neutrales, vamos a estar siempre del lado del combate contra la desigualdad, por más libertad, por más democracia, por más derechos humanos, por más pluralidad, por esta Argentina que hemos logrado construir con tanto esfuerzo y por la que él dio su vida; porque nos la merecemos, se lo merecen los 40 millones de argentinos, se lo merecen los que ya no están, se lo merece ÉL y se lo merece nuestra propia historia”
El domingo a reventar las urnas, NUNCA MENOS!!!
LA FUERZA DE CECILIA
"Un país puede sufrir una fuga de cerebros pero nunca un fuga de corazones"
De PASO, el pueblo hizo un PACTO
OPINIÓN







